domingo, 23 de agosto de 2026

Devolución

Llegas arrastrando la lógica del alacrán
te sirvo el último plato
antes de que me lo pidas

la declinación del foco
al borde de la mesa
te alumbra la mitad de la cara

se filtra donde puede
un timbal de hormigón

dedicado al trote del
cuchillo aprendo con vocación
tributo y ayuno.

Sesgo

 Las cosas resbalan
   al sesgo
Pido torcerlas
         Dios, en cuclillas
   lanza
             los dados de plomo.

Bolsa de caballos

Por la cara la celda escondemos la columna que nadie viene a buscar, decimos que no narramos otra cosa que la viscosa clara, intacta, prescrita, una enorme bolsa de caballos que alcanza a balbucear, sí, una especie de clima, vasta estepa de aquí, panal y sarro.

A LA RASTRA

RESTA RASTRAS RASGA RESTOS
RESTOS RASTRO RASA RESTAS

ARRASTRAS
RESTOS
RECTA

TRAS
RESTA

Verbo

El discípulo avanza
   con número en blanco
      al final de la partida:

         polvo
             muro
                 o piedra

Nadie repite
   el idioma del peregrino
      anda
         tropieza
             con sepulcro
                  del primer verbo.

Taedium cellae

Qué son las baldosas sino dientes blancos, baldosas mudas en el sentido de la repetición. Doblas el paño, buscas fibras sueltas, te pierdes en un silencio milagrosamente cuadriculado. Las ventanas reclaman su transparencia, te pierden sus destellos pero vas montado sobre flecos de cortinas, el ardor blanco toca la puerta pero no lo atiendes. ¿Has visto los botones cortados por el medio? Yo soy un botón justo donde tira el hilo. Manteles y servilletas, ansiada película de vidrio, no me permitan desplomarme por la mesa desnuda, los bolsillos repletos de botones y agujas. No me dejen desplomarme por la mesa ni el mantel. Que la luz cae y yo no.

Las fatigas

El último día la leche dejó de ser blanca y por la canaleta la labilidad cunde amarillo y gris. Arriba y abajo las gotas caen a tiempos distintos sin recordar el uno del siete. La sal arranca de la boca de la chimenea hacia la madera imprimiendo su calco en negativo. Los hilos tensan un nudo de cámaras negras el volumen oscuro respira hacia adentro insuflando el animal. El polvo de cáscaras se asienta en un amarillo de cromo y el centro queda expuesto bajo el tapón de la carpa y si la manga de polietileno viste el cielo el albedo calza su hueco. En la cucaracha en el roneo y en la pitilla el resto devuelve de resto el resto. El agua recorre las cadenas y en el salto la cordillera de sal se cierra al filo del ojo. Las vigas se cruzan en contrapeso y la crin remata y el óxido avanza y la fibra comparece cruda al otro lado tocando el suelo. Los fondos corren solos sin destino ni señalética apenas la transmisión de un pobre letrero. La presa de vellón ocupa la cuenca del poliestireno con todas sus entradas selladas para nunca más abrirse. Los nervios cuelgan del tablero hasta el piloto naranja sin un grano de saldo para la diferencia. Seis muelas sobre fierro cada una con su carie así entregadas a las fatigas de los dientes.

Devolución

Llegas arrastrando la lógica del alacrán te sirvo el último plato antes de que me lo pidas la declinación del foco al borde de la mesa ...