domingo, 23 de agosto de 2026

Las fatigas

El último día la leche dejó de ser blanca y por la canaleta la labilidad cunde amarillo y gris. Arriba y abajo las gotas caen a tiempos distintos sin recordar el uno del siete. La sal arranca de la boca de la chimenea hacia la madera imprimiendo su calco en negativo. Los hilos tensan un nudo de cámaras negras el volumen oscuro respira hacia adentro insuflando el animal. El polvo de cáscaras se asienta en un amarillo de cromo y el centro queda expuesto bajo el tapón de la carpa y si la manga de polietileno viste el cielo el albedo calza su hueco. En la cucaracha en el roneo y en la pitilla el resto devuelve de resto el resto. El agua recorre las cadenas y en el salto la cordillera de sal se cierra al filo del ojo. Las vigas se cruzan en contrapeso y la crin remata y el óxido avanza y la fibra comparece cruda al otro lado tocando el suelo. Los fondos corren solos sin destino ni señalética apenas la transmisión de un pobre letrero. La presa de vellón ocupa la cuenca del poliestireno con todas sus entradas selladas para nunca más abrirse. Los nervios cuelgan del tablero hasta el piloto naranja sin un grano de saldo para la diferencia. Seis muelas sobre fierro cada una con su carie así entregadas a las fatigas de los dientes.

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